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    October 13

    Puedo escribir los versos mas tristes esta noche

    Puedo escribir los versos más tristes esta noche

     

    Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
    y tiritan, azules, los astros, a lo lejos."

    El viento de la noche gira en el cielo y canta.

    Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
    Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

    En las noches como está la tuve entre mis brazos.
    La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

    Ella me quiso, a veces yo también la quería.
    Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

    Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
    Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

    Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
    Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

    Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
    La noche esta estrellada y ella no está conmigo.

    Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
    Mi alma no se contenta con haberla perdido.

    Como para acercarla mi mirada la busca.
    Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

    La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
    Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

    Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
    Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

    De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
    Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

    Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
    Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

    Porque en noches como está la tuve entre mis brazos,
    mi alma no se contenta con haberla perdido.

    Aunque este sea el ultimo dolor que ella me causa,
    y estos sean los últimos versos que yo le escribo.

    September 18

    La preminencia del amor

     

     

    “La preeminencia del Amor”.

     

    Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o como un platillo que retiñe.
    Aunque tuviese el don de la profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera toda la Fe, una Fe capaz de trasladar montañas, si no tengo amor, no soy nada.
    Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregar mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve de nada.
    El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad.

    El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

    September 08

    El Falso amor

     

     

    El falso amor

    Un amor que pregunta, si es virtud o es pecado,
    la fuerza que lo agita, eso es el amor soñado.
    Un amor que se esconde, porque teme al futuro,
    puede ser un amor, pero no es el más puro.
     
    Un amor que se escapa de su propio sentido,
    es la rama del árbol sin la gloria del nido.
    Un amor que razona, que contrata su ensueño,
    inevitablemente será un amor pequeño.
     
    Un amor que me exige preceptos y rituales,
    con dudas aritméticas y páginas legales...
    Ese no es el amor que soñaba ofrecerte
    para toda la vida, sobre toda la muerte.
     
    Si tu amor es tan pobre, recuérdame perdido:
    cuando es poco el amor, ¡Vale más el olvido!
    August 26

    Poema del Fracaso

     

     

    Poema del fracaso

     

    Mi corazón, un día, tuvo un ansia suprema,
    Que aún hoy lo embriaga cual lo embriagara ayer;
    Quería aprisionar un alma en un poema,
    Y que viviera siempre... Pero no pudo ser.
     
    Mi corazón, un día, silenció su latido,
    Y en plena lozanía se sintió envejecer;
    Quiso amar un recuerdo más fuerte que el olvido
    Y morir recordando... Pero no pudo ser.
     
    Mi corazón, un día, soñó un sueño sonoro,
    En un fugaz anhelo de gloria y de poder;
    Subió la escalinata de un palacio de oro
    Y quiso abrir las puertas... Pero no pudo ser.
     
    Mi corazón, un día, se convirtió en hoguera,
    Por vivir plenamente la fiebre del placer;
    Ansiaba el goce nuevo de una emoción cualquiera,
    Un goce para él solo... Pero no pudo ser.
     
    Y hoy llegas tú a mi vida, con tu sonrisa clara,
    Con tu sonrisa clara, que es un amanecer;
    Y ante el sueño más dulce que nunca antes soñara,
    Quiero vivir mi sueño... Pero no puede ser.
     
    Y he de decirte adiós para siempre, querida,
    Sabiendo que te alejas para nunca volver,
    Quisiera retenerte para toda la vida...
    ¡Pero no puede ser! ¡Pero no puede ser!

    Elegìa Nocturna

     

     

    Elegía nocturna

     

    Quién nos hubiera dicho... Que todo acabaría
    Como acaba en la sombra la claridad del día.
     
    Fuiste como la lluvia cayendo sobre un río
    Para que fuera tuyo... todo lo que era mío.
     
    Fuiste como una lámpara que se encendió en mi vida,
    Yo la soplé de pronto... Pero siguió encendida.
     
    Fuiste un río ilusorio cantando en un desierto
    Y floreció la arena como si fuera cierto.
     
    Mi amor fue una gaviota que construyó su nido
    En lo alto de un mástil... Ahora el buque se ha ido.
     
    Ahora me envuelve un hosco silencio de campana
    Donde sólo resuena tu campana lejana.
     
    Y como un surco amargo... Que se negara al trigo
    Ahora mi alma no sueña... Por no soñar contigo.

    Elegìa para Tî y para Mì

     

     

    Elegía para mí y para ti

     

    Yo seguiré soñando mientras pasa la vida,
    Y tú te irás borrando lentamente de mi sueño.
    Un año y otro año caerán como hojas secas
    De las ramas del árbol milenario del tiempo,
    Y tu sonrisa, llena de claridad de aurora,
    Se alejará en la sombra creciente del recuerdo.
     
    II
     
    Yo seguiré soñando mientras pasa la vida,
    Y quizás, poco a poco, dejaré de hacer versos,
    Bajo el vulgar agobio de la rutina diaria,
    De las desilusiones y los aburrimientos.
    Tú, que nunca soñaste más que cosas posibles,
    Dejarás, poco a poco, de mirarte al espejo.
     
    III
     
    Acaso nos veremos un día, casualmente,
    Al cruzar una calle, y nos saludaremos.
    Yo pensaré quizás: " Qué linda es todavía."
    Tú quizás pensarás: " Se está poniendo viejo "
    Tú irás sola, o con otro. Yo iré solo o con otra.
    O tú irás con un hijo que debiera ser nuestro.
     
    IV
     
    Y seguirá muriendo la vida, año tras año,
    Igual que un río oscuro que corre hacia el silencio.
    Un amigo, algún día, me dirá que te ha visto,
    O una canción de entonces me traerá tu recuerdo.
    Y en estas noches tristes de quietud y de estrellas,
    Pensaré en ti un instante, pero cada vez menos....
     
    V
     
    Y pasará la vida. Yo seguiré soñando;
    Pero ya no habrá un nombre de mujer en mi sueño.
    Yo ya te habré olvidado definitivamente
    Y sobre mis rodillas retozarán mis nietos.
    (Y quizás, para entonces, al cruzar una calle,
    Nos vimos frente a frente, ya sin reconocernos.)
     
    VI
     
    Y una tarde de sol me cubrirán de tierra,
    Las manos para siempre cruzadas sobre el pecho.
    Tú, con los ojos tristes y los cabellos blancos,
    Te pasarás las horas bostezando y tejiendo.
    Y cada primavera renacerán las rosas,
    Aunque ya tú estés vieja, y aunque yo me haya muerto.

    Elegìa Lamentable

     

     

    Elegía lamentable

     

     

    Desde este mismo instante seremos dos extraños
    Por estos pocos días, quién sabe cuántos años...
    Yo seré en tu recuerdo como un libro prohibido
    Uno de esos que nadie confiesa haber leído.
    Y así mañana, al vernos en la calle, al ocaso,
    Tu bajarás los ojos y apretarás el paso,
    Y yo, discretamente, me cambiaré de acera,
    O encenderé un cigarro, como si no te viera...
     
    II
     
    Seremos dos extraños desde este mismo instante
    Y pasarán los meses, y tendrás otro amante:
    Y como eres bonita, sentimental y fiel,
    Quizás, andando el tiempo, te casarás con él.
    Y ya, más que un esposo será como un amigo,
    Aunque nunca le cuentes que has soñado conmigo,
    Y aunque, tras tu sonrisa, de mujer satisfecha,
    Se te empañen los ojos, al llegar una fecha.
     
    III
     
    Acaso, cuando llueva, recordarás un día
    En que estuvimos juntos y en que también llovía.
    Y quizás nunca más te pongas aquel traje
    De terciopelo verde, con adornos de encaje.
    O harás un gesto mío, tal vez sin darte cuenta,
    Cuando dobles tu almohada con mano soñolienta.
    Y domingo a domingo, cuando vayas a misa,
    De tu casa a la iglesia, perderás tu sonrisa.
     
    IV
     
    ¿Qué más puedo decirte? Serás la esposa honesta
    Que abanica al marido cuando ronca la siesta:
    Tras fregar los platos y tender las camas,
    Te pasarás las noches sacando crucigramas...
    Y así, años y años, hasta que, finalmente,
    Te morirás un día, como toda la gente.
    Y voces que aún no existen sollozarán tu nombre,
    Y cerrarán tus ojos los hijos de otro hombre.
     
    V
     
    No me importa quién pase después por un sendero,
    Si me queda el orgullo de haber sido el primero.
    Y el vaso que embriagara mi ilusión o mi hastío,
    Aunque esté en otra mano, seguirá siendo mío.
    Por eso puedes irte, mi pobre soñadora,
    Pues si el reloj se para, no detiene la hora,
    Y tú serás la misma de las noches aquellas,
    Aunque cierres los ojos para no ver las estrellas...
    August 25

    Poema para el crepusculo

     

     

     

    Poema para el crepúsculo

     

    Hora de soledad y de melancolía,
    En que casi es de noche y casi no es de día.
    Hora para que vuelva todo lo que se fue
    Hora para estar triste, sin preguntar por qué.
     
    Todo empieza a morir cuando nace el olvido.
    Y es tan dulce buscar lo que no se ha perdido...
    ¡Y es tan agria esta angustia terriblemente cierta
    De un gran amor dormido que de pronto despierta!
     
    Viendo pasar las nubes se comprende mejor
    Que así como ellas cambian, va cambiando el amor,
    Y aunque decimos: ¡Todo se olvida, todo pasa...!
    En las cenizas, a veces nos sorprende una brasa.
     
    Porque es triste creer que se secó una fuente,
    Y que otro beba el agua que brota nuevamente:
    O una estrella apagada que vuelve a ser estrella,
    Y ver que hay otros ojos que están fijos en ella.
     
    Decimos: ¡Todo pasa, porque todo se olvida...!
    Y el recuerdo entristece lo mejor de la vida.
    Apenas ha durado para amarte y perderte
    Este amor que debía durar hasta la muerte.
     
    Fugaz como el contorno de una nube remota,
    Tu amor nace en la espiga muriendo en la gaviota.
    Tu amor, cuando era mío, no me pertenecía. 
    Tu amor es como el viento que cruza de repente:
    Ni se ve, ni se toca, pero existe y se siente.
    Tu amor es como un árbol que renunció a su altura,
    Pero cuyas raíces abarcan la llanura.
     
    Tu amor me negó siempre lo poco que pedí,
    Y hoy me da esta alegría de estar triste por ti
    Y, aunque creí olvidarte, pienso en ti todavía,
    Cuando, aún sin ser de noche, dejó de ser de día.
    July 06

    Poema de la despedida

     

     

    Poema de la despedida

     

    Te digo adiós si acaso te quiero todavía
    quizás no he de olvidarte... Pero te digo adiós
    No sé si me quisiste... No sé si te quería
    o tal vez nos quisimos demasiado los dos.
     
    Este cariño triste y apasionado y loco
    me lo sembré en el alma para quererte a ti.
    No sé si te amé mucho... No sé si te amé poco,
    pero sí sé que nunca volveré a amar así.
     
    Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo
    y el corazón me dice que no te olvidaré.
    Pero al quedarme solo... Sabiendo que te pierdo,
    tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.
     
    Te digo adiós y acaso con esta despedida
    mi más hermoso sueño muere dentro de mí.
    Pero te digo adiós para toda la vida,
    aunque toda la vida siga pensando en ti.

    Espero curarme de ti

     

     

     

    Espero curarme de ti

     

     

    Espero curarme de ti en unos días.

    Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno.

    Me receto tiempo, abstinencia, soledad y luto.

    ¿Te parece bien que te quiera nada más una semana?

    No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego.

    Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado.

    Y también el silencio. Porque las mejores palabras de amor están entre dos gentes que no se dicen nada.

    Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: "vete", "no me haces falta", "ya no quiero verte"…

    Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho "ya es tarde", y tú sabías que decía "te quiero”.)

    Una semana más para reunir todo el amor del tiempo.

    Para dártelo. Para que hagas con él lo que tú quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto.

    Sólo quiero una semana para entender las cosas.

    Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.

    June 27

    Carpe Diem, de Walt Whitman

     

     

     

    Walt Whitman

    ...Carpe Diem, aprovecha el día.


    No dejes que termine sin haber crecido un poco,
    sin haber sido un poco más feliz,
    sin haber alimentado tus sueños.
    No te dejes vencer por el desaliento.
    No permitas que nadie
    te quite el derecho de
    expresarte que es casi un deber.
    No abandones tus ansias de hacer de tu vida
    algo extraordinario...
    No dejes de creer que las palabras, la risa y la poesía
    sí pueden cambiar el mundo...
    Somos seres, humanos, llenos de pasión.
    La vida es desierto y también es oasis.
    Nos derriba, nos lastima, nos convierte en
    protagonistas de nuestra propia historia...
    Pero no dejes nunca de soñar,
    porque sólo a través de sus sueños
    puede ser libre el hombre.
    No caigas en el peor error, el silencio.
    La mayoría vive en un silencio espantoso.
    No te resignes...
    No traiciones tus creencias. Todos necesitamos
    aceptación, pero no podemos remar en
    contra de nosotros mismos.
    Eso transforma la vida en un infierno.
    Disfruta el pánico que provoca tener
    la vida por delante...
    Vívela intensamente,
    sin mediocridades.
    Piensa que en ti está el futuro y en
    enfrentar tu tarea con orgullo, impulso
    y sin miedo.
    Aprende de quienes pueden enseñarte...
    No permitas que la vida
    te pase por encima
    sin que la vivas..."

    June 21

    Sitio de amor, lugar en que he vivido...

    SITIO DE AMOR, LUGAR EN QUE HE VIVIDO...

    Sitio de amor, lugar en que he vivido
    de lejos, tú, ignorada,
    amada que he callado, mirada que no he visto,
    mentira que me dije y no he creído:
    en esta hora en que los dos, sin ambos,
    a llanto y odio y muerte nos quisimos,
    estoy, no sé si estoy, ¡si yo estuviera!,
    queriéndote, llorándome, perdido.

    (Esta es la última vez que yo te quiero.
    En serio te lo digo.)

    Cosas que no conozco, que no he aprendido,
    contigo, ahora, aquí, las he aprendido.

    En ti creció mi corazón.
    En ti mi angustia se hizo.
    Amada, lugar en que descanso,
    silencio en que me aflijo.

    ( Cuando miro tus ojos
    pienso en un hijo. )

    Hay horas, horas, horas, en que estás tan ausente
    que todo te lo digo.

    Tu corazón a flor de piel, tus manos,
    tu sonrisa perdida alrededor de un grito,
    ese tu corazón de nuevo, tan pobre, tan sencillo,
    y ese tu andar buscándome por donde yo no he ido:

    todo eso que tu haces y no haces a veces
    es como para estarse peleando contigo.

    Niña de los espantos, mi corazón caído,
    ya ves, amada, niña, que cosas digo.

    No es que muera de amor, muero de ti...

    NO ES QUE MUERA DE AMOR, MUERO DE TI....

    No es que muera de amor, muero de ti.
    Muero de ti, amor, de amor de ti,
    de urgencia mía de mi piel de ti,
    de mi alma, de ti y de mi boca
    y del insoportable que yo soy sin ti.

    Muero de ti y de mi, muero de ambos,
    de nosotros, de ese,
    desgarrado, partido,
    me muero, te muero, lo morimos.

    Morimos en mi cuarto en que estoy solo,
    en mi cama en que faltas,
    en la calle donde mi brazo va vacío,
    en el cine y los parques, los tranvías,
    los lugares donde mi hombro
    acostumbra tu cabeza
    y mi mano tu mano
    y todo yo te sé como yo mismo.

    Morimos en el sitio que le he prestado al aire
    para que estés fuera de mí,
    y en el lugar en que el aire se acaba
    cuando te echo mi piel encima
    y nos conocemos en nosotros,
    separados del mundo, dichosa, penetrada,
    y cierto , interminable.

    Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos
    entre los dos, ahora, separados,
    del uno al otro, diariamente,
    cayéndonos en múltiples estatuas,
    en gestos que no vemos,
    en nuestras manos que nos necesitan.

    Nos morimos, amor, muero en tu vientre
    que no muerdo ni beso,
    en tus muslos dulcísimos y vivos,
    en tu carne sin fin, muero de máscaras,
    de triángulos oscuros e incesantes.
    Muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,
    de nuestra muerte ,amor, muero, morimos.
    En el pozo de amor a todas horas,
    inconsolable, a gritos,
    dentro de mi, quiero decir, te llamo,
    te llaman los que nacen, los que vienen
    de atrás, de ti, los que a ti llegan.
    Nos morimos, amor, y nada hacemos
    sino morirnos más, hora tras hora,
    y escribirnos y hablarnos y morirnos.

    No es nada de tu cuerpo

    NO ES NADA DE TU CUERPO...

    No es nada de tu cuerpo
    ni tu piel, ni tus ojos, ni tu vientre,
    ni ese lugar secreto que los dos conocemos,
    fosa de nuestra muerte, final de nuestro entierro.
    No es tu boca  -tu boca
    que es igual que tu sexo-,
    ni la reunión exacta de tus pechos,
    ni tu espalda dulcísima y suave,
    ni tu ombligo en que bebo.
    Ni son tus muslos duros como el día,
    ni tus rodillas de marfil al fuego,
    ni tus pies diminutos y sangrantes,
    ni tu olor, ni tu pelo.
    No es tu mirada -¿qué es una mirada?-
    triste luz descarriada, paz sin dueño,
    ni el álbum de tu oído, ni tus voces,
    ni las ojeras que te deja el sueño.
    Ni es tu lengua de víbora tampoco,
    flecha de avispas en el aire ciego,
    ni la humedad caliente de tu asfixia
    que sostiene tu beso.
    No es nada de tu cuerpo,
    ni una brizna, ni un pétalo,
    ni una gota, ni un grano, ni un momento.

    Es sólo este lugar donde estuviste,
    estos mis brazos tercos.

    Me doy cuenta de que me faltas


    ME DOY CUENTA DE QUE ME FALTAS...

    Me doy cuenta de que me faltas
    y de que te busco entre las gentes, en el ruido,
    pero todo es inútil.
    Cuando me quedo solo
    me quedo más solo
    solo por todas partes y por ti y por mí.
    No hago sino esperar.
    Esperar todo el día hasta que no llegas.
    Hasta que me duermo
    y no estás y no has llegado
    y me quedo dormido
    y terriblemente cansado
    preguntando.
    Amor, todos los días.
    Aquí a mi lado, junto a mí, haces falta.
    Puedes empezar a leer esto
    y cuando llegues aquí empezar de nuevo.
    Cierra estas palabras como un círculo,
    como un aro, échalo a rodar, enciéndelo.
    Estas cosas giran en torno a mí igual que moscas,
    en mi garganta como moscas en un frasco.
    Yo estoy arruinado.
    Estoy arruinado de mis huesos,
    todo es pesadumbre.

    Me dueles

    ME DUELES

    Mansamente, insoportablemente, me dueles.
    Toma mi cabeza. Córtame el cuello.
    Nada queda de mí después de este amor.

    Entre los escombros de mi alma, búscame,
    escúchame.
    En algún sitio, mi voz sobreviviente, llama,
    pide tu asombro, tu iluminado silencio.

    Atravesando muros, atmósferas, edades,
    tu rostro (tu rostro que parece que fuera cierto)
    viene desde la muerte, desde antes
    del primer día que despertara al mundo.

    ¡Qué claridad de rostro, qué ternura
    de luz ensimismada,
    qué dibujo de miel sobre hojas de agua!

    Amo tus ojos, amo, amo tus ojos.
    Soy como el hijo de tus ojos,
    como una gota de tus ojos soy.
    Levántame. De entre tus pies levántame, recógeme,
    del suelo, de la sombra que pisas,
    del rincón de tu cuarto que nunca ves en sueños.
    Levántame. Porque he caído de tus manos
    y quiero vivir, vivir, vivir.

    He aquí que Tú estas sola y que estoy solo

    HE AQUÍ QUE TÚ ESTAS SOLA Y QUE ESTOY SOLO...

    He aquí que tú estás sola  y que estoy solo.
    Haces tus cosas diariamente y piensas
    y  yo pienso y recuerdo y estoy solo.
    A la misma hora nos recordamos algo
    y nos sufrimos. Como una droga mía y tuya
    somos, y una locura celular nos recorre
    y una sangre rebelde y sin cansancio.
    Se me va a hacer llagas este cuerpo solo,
    se me caerá la carne trozo a trozo.
    Esto es lejía y muerte.
    El corrosivo estar, el malestar
    muriendo es nuestra muerte.

    Ya no sé dónde estás. Yo ya he olvidado
    quién eres, dónde estás, cómo te llamas.
    Yo soy sólo una parte, sólo un brazo,
    una mitad apenas, sólo un brazo.
    Te recuerdo en mi boca y en mis manos.
    Con mi lengua y mis ojos y mis manos
    te sé, sabes a amor, a dulce amor, a carne,
    a siembra , a flor, hueles a amor, a ti,
    hueles a sal, sabes a sal, amor y a mí.
    En mis labios te sé, te reconozco,
    y giras y eres y miras incansable
    y toda tú me suenas
    dentro del corazón como mi sangre.
    Te digo que estoy solo y que me faltas.
    Nos faltamos, amor, y nos morimos
    y nada haremos ya sino morirnos.
    Esto lo sé, amor, esto sabemos.
    Hoy y mañana, así, y cuando estemos
    en nuestros brazos simples y cansados,
    me faltarás, amor, nos faltaremos.

    Los Amorosos

    LOS AMOROSOS

    Los amorosos callan.
    El amor es el silencio más fino,
    el más tembloroso, el más insoportable.
    Los amorosos buscan,
    los amorosos son los que abandonan,
    son los que cambian, los que olvidan.

    Su corazón les dice que nunca han de encontrar,
    no encuentran, buscan.
    Los amorosos andan como locos
    porque están solos, solos, solos,
    entregándose, dándose a cada rato,
    llorando porque no salvan al amor.

    Les preocupa el amor. Los amorosos
    viven al día, no pueden hacer más, no saben.
    Siempre se están yendo,
    siempre, hacia alguna parte.
    Esperan,
    no esperan nada, pero esperan.

    Saben que nunca han de encontrar.
    El amor es la prórroga perpetua,
    siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
    Los amorosos son los insaciables,
    los que siempre  -¡que bueno!-  han de estar solos.
    Los amorosos son la hidra del cuento.

    Tienen serpientes en lugar de brazos.
    Las venas del cuello se les hinchan
    también como serpientes para asfixiarlos.
    Los amorosos no pueden dormir
    porque si se duermen se los comen los gusanos.
    En la oscuridad abren los ojos
    y les cae en ellos el espanto.
    Encuentran alacranes bajo la sábana
    y su cama flota como sobre un lago.

    Los amorosos son locos, sólo locos,
    sin Dios y sin diablo.
    Los amorosos salen de sus cuevas
    temblorosos, hambrientos,
    a cazar fantasmas.
    Se ríen de las gentes que lo saben todo,
    de las que aman a perpetuidad, verídicamente,
    de las que creen en el amor
    como una lámpara de inagotable aceite.

    Los amorosos juegan a coger el agua,
    a tatuar el humo, a no irse.
    Juegan el largo, el triste juego del amor.
    Nadie ha de resignarse.
    Dicen que nadie ha de resignarse.
    Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.
    Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
    la muerte les fermenta detrás de los ojos,
    y ellos caminan, lloran hasta la madrugada
    en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.

    Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,
    a mujeres que duermen con la mano en el sexo,
    complacidas,
    a arroyos de agua tierna y a cocinas.
    Los amorosos se ponen a cantar entre labios
    una canción no aprendida,
    y se van llorando, llorando,
    la hermosa vida.

    El Llanto Fracasado

    EL LLANTO FRACASADO

    Roto, casi ciego, rabioso, aniquilado,
    hueco como un tambor al que golpea la vida,
    sin nadie pero solo,
    respondiendo las mismas palabras para las mismas
    cosas siempre,
    muriendo absurdamente, llorando como niña, asqueado.
    He aquí éste que queda, el que me queda todavía.
    Háblenle de esperanza,
    díganle lo que saben ustedes, lo que ignoran,
    una palabra de alegría, otra de amor, que sueñe.

    Todos los animales sobre la tierra duermen.
    Sólo el hombre no duerme.
    ¿Han visto ustedes un gesto de ternura en el rostro de
    un loco dormido?
    ¿Han visto un perro soñando con gaviotas?
    ¿Qué han visto?

    Nadie sino el hombre pudo inventar el suicidio.
    Las piedras mueren de muerte natural.
    El agua no muere.
    Sólo el hombre pudo inventar para el día la noche,
    el hambre para el pan,
    las rosas para la poesía.

    Mortalmente triste sólo he visto a un gato, un día,
    agonizando.
    Yo no tengo la culpa de mis manos: es ella.
    Pero no fue escrito:
    Te faltará una mujer para cada día de amor.

    Andarás, te dijeron, de un sitio a otro de la muerte
    buscándote.
    La vida no es fácil.
    Es más fácil llorar, arrepentirse.

    En Dios descansa el hombre.
    Pero mi corazón no descansa,
    no descansa mi muerte,
    el día y la noche no descansan.

    Diariamente se levantan los montes, el cielo se ilumina
    el mar sube hacia el mar
    los árboles llegan hasta los pájaros.
    Sólo yo no me alumbro, no me levanto.

    Háblenle de tragedias a un pescado.
    A mí no me hagan caso.
    Yo me río de ustedes que piensan que soy triste
    como si la soledad o mi zapato
    me apretaran el alma.

    La yugular es la vena de la mujer.
    Allí recibe al hombre.
    Las mujeres se abren bajo el peso del hombre
    como el mar bajo un muerto,
    lo sepultan, lo envuelven,
    lo incrustan en ovarios interminables,
    lo hacen hijos e hijos…
    Ellas quedan de pie,
    paren de pie, esperando.

    No me digan ustedes en dónde están mis ojos,
    pregunten hacia dónde va mi corazón.

    Les dejaré una cosa el día último,
    la cosa más inútil y más amada de mí mismo,
    la que soy yo y se mueve, inmóvil para entonces,
    rota definitivamente.
    Pero les dejaré también una palabra,
    la que no he dicho aquí, inútil, amada.

    Ahora vuelve el sol a dejarnos.
    La tarde se cansa, descansa sobre el suelo, envejece.
    Trenes distantes, voces, hasta campanas suenan.
    Nada ha pasado.

     

    August 29

    ESTADOS DE ANIMO.

    Estados de ánimo.
    (Mario Benedetti)
     
    A veces me siento
    como un águila en el aire.
    -Pablo Milanés.
     
     
    Unas veces me siento
    como pobre colina,
    y otras como montaña
    de cumbres repetidas.
     
    Unas veces me siento
    como un acantilado
    y en otras como un cielo
    azul pero lejano.
     
    A veces uno es
    manantial entre rocas
    y otras veces un árbol
    con las últimas hojas.
     
    Pero hoy me siento apenas
    como laguna insomne
    con un embarcadero
    ya sin embarcaciones,
    una laguna verde
    inmóvil y paciente
    conforme con sus algas
    sus musgos y sus peces,
    sereno en mi confianza,
    confiando en que una tarde
    te acerques y te mires,
    y te mires al mirarme.
     
    F I N.