ADHAM's profileAdham's spacePhotosBlogListsMore Tools Help

Blog


    August 26

    Poema del Fracaso

     

     

    Poema del fracaso

     

    Mi corazón, un día, tuvo un ansia suprema,
    Que aún hoy lo embriaga cual lo embriagara ayer;
    Quería aprisionar un alma en un poema,
    Y que viviera siempre... Pero no pudo ser.
     
    Mi corazón, un día, silenció su latido,
    Y en plena lozanía se sintió envejecer;
    Quiso amar un recuerdo más fuerte que el olvido
    Y morir recordando... Pero no pudo ser.
     
    Mi corazón, un día, soñó un sueño sonoro,
    En un fugaz anhelo de gloria y de poder;
    Subió la escalinata de un palacio de oro
    Y quiso abrir las puertas... Pero no pudo ser.
     
    Mi corazón, un día, se convirtió en hoguera,
    Por vivir plenamente la fiebre del placer;
    Ansiaba el goce nuevo de una emoción cualquiera,
    Un goce para él solo... Pero no pudo ser.
     
    Y hoy llegas tú a mi vida, con tu sonrisa clara,
    Con tu sonrisa clara, que es un amanecer;
    Y ante el sueño más dulce que nunca antes soñara,
    Quiero vivir mi sueño... Pero no puede ser.
     
    Y he de decirte adiós para siempre, querida,
    Sabiendo que te alejas para nunca volver,
    Quisiera retenerte para toda la vida...
    ¡Pero no puede ser! ¡Pero no puede ser!

    Elegìa Nocturna

     

     

    Elegía nocturna

     

    Quién nos hubiera dicho... Que todo acabaría
    Como acaba en la sombra la claridad del día.
     
    Fuiste como la lluvia cayendo sobre un río
    Para que fuera tuyo... todo lo que era mío.
     
    Fuiste como una lámpara que se encendió en mi vida,
    Yo la soplé de pronto... Pero siguió encendida.
     
    Fuiste un río ilusorio cantando en un desierto
    Y floreció la arena como si fuera cierto.
     
    Mi amor fue una gaviota que construyó su nido
    En lo alto de un mástil... Ahora el buque se ha ido.
     
    Ahora me envuelve un hosco silencio de campana
    Donde sólo resuena tu campana lejana.
     
    Y como un surco amargo... Que se negara al trigo
    Ahora mi alma no sueña... Por no soñar contigo.

    Elegìa para Tî y para Mì

     

     

    Elegía para mí y para ti

     

    Yo seguiré soñando mientras pasa la vida,
    Y tú te irás borrando lentamente de mi sueño.
    Un año y otro año caerán como hojas secas
    De las ramas del árbol milenario del tiempo,
    Y tu sonrisa, llena de claridad de aurora,
    Se alejará en la sombra creciente del recuerdo.
     
    II
     
    Yo seguiré soñando mientras pasa la vida,
    Y quizás, poco a poco, dejaré de hacer versos,
    Bajo el vulgar agobio de la rutina diaria,
    De las desilusiones y los aburrimientos.
    Tú, que nunca soñaste más que cosas posibles,
    Dejarás, poco a poco, de mirarte al espejo.
     
    III
     
    Acaso nos veremos un día, casualmente,
    Al cruzar una calle, y nos saludaremos.
    Yo pensaré quizás: " Qué linda es todavía."
    Tú quizás pensarás: " Se está poniendo viejo "
    Tú irás sola, o con otro. Yo iré solo o con otra.
    O tú irás con un hijo que debiera ser nuestro.
     
    IV
     
    Y seguirá muriendo la vida, año tras año,
    Igual que un río oscuro que corre hacia el silencio.
    Un amigo, algún día, me dirá que te ha visto,
    O una canción de entonces me traerá tu recuerdo.
    Y en estas noches tristes de quietud y de estrellas,
    Pensaré en ti un instante, pero cada vez menos....
     
    V
     
    Y pasará la vida. Yo seguiré soñando;
    Pero ya no habrá un nombre de mujer en mi sueño.
    Yo ya te habré olvidado definitivamente
    Y sobre mis rodillas retozarán mis nietos.
    (Y quizás, para entonces, al cruzar una calle,
    Nos vimos frente a frente, ya sin reconocernos.)
     
    VI
     
    Y una tarde de sol me cubrirán de tierra,
    Las manos para siempre cruzadas sobre el pecho.
    Tú, con los ojos tristes y los cabellos blancos,
    Te pasarás las horas bostezando y tejiendo.
    Y cada primavera renacerán las rosas,
    Aunque ya tú estés vieja, y aunque yo me haya muerto.

    Elegìa Lamentable

     

     

    Elegía lamentable

     

     

    Desde este mismo instante seremos dos extraños
    Por estos pocos días, quién sabe cuántos años...
    Yo seré en tu recuerdo como un libro prohibido
    Uno de esos que nadie confiesa haber leído.
    Y así mañana, al vernos en la calle, al ocaso,
    Tu bajarás los ojos y apretarás el paso,
    Y yo, discretamente, me cambiaré de acera,
    O encenderé un cigarro, como si no te viera...
     
    II
     
    Seremos dos extraños desde este mismo instante
    Y pasarán los meses, y tendrás otro amante:
    Y como eres bonita, sentimental y fiel,
    Quizás, andando el tiempo, te casarás con él.
    Y ya, más que un esposo será como un amigo,
    Aunque nunca le cuentes que has soñado conmigo,
    Y aunque, tras tu sonrisa, de mujer satisfecha,
    Se te empañen los ojos, al llegar una fecha.
     
    III
     
    Acaso, cuando llueva, recordarás un día
    En que estuvimos juntos y en que también llovía.
    Y quizás nunca más te pongas aquel traje
    De terciopelo verde, con adornos de encaje.
    O harás un gesto mío, tal vez sin darte cuenta,
    Cuando dobles tu almohada con mano soñolienta.
    Y domingo a domingo, cuando vayas a misa,
    De tu casa a la iglesia, perderás tu sonrisa.
     
    IV
     
    ¿Qué más puedo decirte? Serás la esposa honesta
    Que abanica al marido cuando ronca la siesta:
    Tras fregar los platos y tender las camas,
    Te pasarás las noches sacando crucigramas...
    Y así, años y años, hasta que, finalmente,
    Te morirás un día, como toda la gente.
    Y voces que aún no existen sollozarán tu nombre,
    Y cerrarán tus ojos los hijos de otro hombre.
     
    V
     
    No me importa quién pase después por un sendero,
    Si me queda el orgullo de haber sido el primero.
    Y el vaso que embriagara mi ilusión o mi hastío,
    Aunque esté en otra mano, seguirá siendo mío.
    Por eso puedes irte, mi pobre soñadora,
    Pues si el reloj se para, no detiene la hora,
    Y tú serás la misma de las noches aquellas,
    Aunque cierres los ojos para no ver las estrellas...
    August 25

    Poema para el crepusculo

     

     

     

    Poema para el crepúsculo

     

    Hora de soledad y de melancolía,
    En que casi es de noche y casi no es de día.
    Hora para que vuelva todo lo que se fue
    Hora para estar triste, sin preguntar por qué.
     
    Todo empieza a morir cuando nace el olvido.
    Y es tan dulce buscar lo que no se ha perdido...
    ¡Y es tan agria esta angustia terriblemente cierta
    De un gran amor dormido que de pronto despierta!
     
    Viendo pasar las nubes se comprende mejor
    Que así como ellas cambian, va cambiando el amor,
    Y aunque decimos: ¡Todo se olvida, todo pasa...!
    En las cenizas, a veces nos sorprende una brasa.
     
    Porque es triste creer que se secó una fuente,
    Y que otro beba el agua que brota nuevamente:
    O una estrella apagada que vuelve a ser estrella,
    Y ver que hay otros ojos que están fijos en ella.
     
    Decimos: ¡Todo pasa, porque todo se olvida...!
    Y el recuerdo entristece lo mejor de la vida.
    Apenas ha durado para amarte y perderte
    Este amor que debía durar hasta la muerte.
     
    Fugaz como el contorno de una nube remota,
    Tu amor nace en la espiga muriendo en la gaviota.
    Tu amor, cuando era mío, no me pertenecía. 
    Tu amor es como el viento que cruza de repente:
    Ni se ve, ni se toca, pero existe y se siente.
    Tu amor es como un árbol que renunció a su altura,
    Pero cuyas raíces abarcan la llanura.
     
    Tu amor me negó siempre lo poco que pedí,
    Y hoy me da esta alegría de estar triste por ti
    Y, aunque creí olvidarte, pienso en ti todavía,
    Cuando, aún sin ser de noche, dejó de ser de día.