ADHAM's profileAdham's spacePhotosBlogListsMore Tools Help

Blog


    August 29

    ESTADOS DE ANIMO.

    Estados de ánimo.
    (Mario Benedetti)
     
    A veces me siento
    como un águila en el aire.
    -Pablo Milanés.
     
     
    Unas veces me siento
    como pobre colina,
    y otras como montaña
    de cumbres repetidas.
     
    Unas veces me siento
    como un acantilado
    y en otras como un cielo
    azul pero lejano.
     
    A veces uno es
    manantial entre rocas
    y otras veces un árbol
    con las últimas hojas.
     
    Pero hoy me siento apenas
    como laguna insomne
    con un embarcadero
    ya sin embarcaciones,
    una laguna verde
    inmóvil y paciente
    conforme con sus algas
    sus musgos y sus peces,
    sereno en mi confianza,
    confiando en que una tarde
    te acerques y te mires,
    y te mires al mirarme.
     
    F I N.
     
     

    CONTRASTE.

    Contraste.
    (Josefa Murillo)
     
    Sobre los troncos de las encinas
    paran un punto las golondrinas
    y alegres notas al viento dan:
    ¿Por qué así cantan? ¿Qué gozo tienen?
    Es porque saben de dónde vienen
    y a dónde van.
     
    En este viaje que llaman vida,
    cansado el pecho y el alma herida,
    tristes cantares al viento doy:
    ¿Por qué así sufro? ¿Qué penas tengo?
    Es porque ignoro de dónde vengo
    y a dónde voy.
     
    F I N.
     
     
     
    August 25

    HAGAMOS UN TRATO.

    Hagamos un trato.
    (Mario Benedetti)
     
    Cuando sientas tu herida sangrar
    cuando sientas tu voz sollozar
    cuenta conmigo...
     
    Compañera,
    Usted sabe
    que puede contar conmigo,
    no hasta dos ni hasta diez
    sino contar conmigo.
     
    Si algunas veces
    advierte
    que la miro a los ojos,
    y una veta de amor
    reconoce en los míos,
    no alerte sus fusiles
    ni piense que deliro;
    a pesar de la veta,
    o tal vez porque existe,
    Usted puede contar
    conmigo.
     
    Si otras veces
    me encuentra
    huraño sin motivo,
    no piense que es flojera
    igual puede contar conmigo.
     
    Pero hagamos un trato:
    Yo quisiera contar con usted,
    es tan lindo
    saber que usted existe,
    uno se siente vivo;
    y cuando digo esto
    quiero decir contar
    aunque sea hasta dos,
    aunque sea hasta cinco.
     
    No ya para que acuda
    presurosa a mi auxilio,
    sino para saber
    a ciencia cierta
    que usted sabe que puede
    contar conmigo.
     
    F I N.
     

    TÁCTICA Y ESTRATEGIA.

    Táctica y estrategia.
    (Mario Benedetti)
     
    Mi táctica es
    mirarte.
    Aprender como eres.
    Quererte como eres.
     
    Mi táctica es
    hablarte
    y escucharte.
    Construir con palabras
    un puente indestructible.
     
    Mi táctica es
    quedarme en tu recuerdo
    no sé cómo ni sé
    con qué pretexto
    pero quedarme en ti.
     
    Mi táctica es
    ser franco
    y saber que eres franca
    y que no nos vendamos
    simulacros,
    Para que entre los dos
    no haya telón
    ni abismos.
     
    Mi estrategia es
    en cambio
    más profunda y más
    simple.
     
    Mi estrategia es
    que un día cualquiera
    no sé cómo ni sé
    con qué pretexto
    por fin me necesites.
     
    F I N.

    LAS VESTIDURAS

    Las vestiduras.
    (Gibran Khalil Gibran)
     
    Un día la Belleza y la Fealdad se encontraron en una playa, y se dijeron:
    - Bañémonos en el mar.
    Entonces se quitaron la ropa y empezaron a nadar en las aguas.
    Pasado un rato, la Fealdad volvió a la playa, se vistío con la ropa de la Belleza y se fue.
    Y la Belleza tambíen salió del mar y no encontro su ropa, y como era demasiado tímida para andar desnuda, se vistió con la ropa de la Fealdad y siguió su camino.
    Y desde entonces hasta hoy, hay hombres y mujeres que se engañan, y confunden a una de ellas con la otra.
    Sin embargo, hay quienes han contemplado el rostro de la Belleza y la reconocen, pese a sus vestiduras. Y hay quienes conocen el rostro de la Fealdad, sin que sus ropas la oculten a sus ojos.
     
    F I N.
    August 24

    NOCTURNO VIII

    Nocturno VIII.
    (José Ángel Buesa)
     
    Aquí, solo en la noche, ya es posible la muerte.
    Morir es poca cosa si tu amor está lejos.
     
    Puedo cerrar los ojos y apagar las estrellas.
    Puedo cerrar los ojos y pensar que ya he muerto.
     
    Puedo matar tu nombre pensando que no existes.
    Ahora, solo en la noche, sé que todo lo puedo.
     
    Puedo extender los brazos y morir en la sombra,
    y sentir el tamaño del mundo en mi silencio.
     
    Puedo cruzar los brazos mirándote desnuda,
    y navegar por ríos que nacen en tu sueño.
     
    Sé que todo lo puedo porque la noche es mía,
    la gran noche que tiembla de un extraño deseo.
     
    Sé que todo lo puedo, porque puedo olvidarte:
    Sí. En esta sombra, solo, sé que todo lo puedo.
     
    Y ya ves: Me contento con cerrar bien los ojos
    y apagar las estrellas y pensar que me he muerto.
     
    F I N.
     
    August 23

    DIME.

    Dime.
    (Jorge Luís Borges)
     
    Dime por favor donde estás,
    en que rincón puedo no verte,
    dónde puedo dormir sin recordarte,
    y dónde recordar sin que me duela.
     
    Dime por favor dónde pueda caminar
    sin ver tus huellas,
    dónde puedo correr sin recordarte
    y dónde descansar con mi tristeza.
     
    Dime por favor cúal es el cielo
    que no tiene el calor de tu mirada
    y cúal es el sol que tiene luz tan sólo
    y no la sensacion de que me llamas.
     
    Dime por favor cúal es el rincón
    en el que no dejaste tu presencia.
    Dime por favor cúal es el hueco de mi almohada
    que no tiene escondidos tus recuerdos.
     
    Dime por favor cúal es la noche
    en que no vendrás para velar mis sueños...
    Que no puedo vivir porque te extraño
    y no puedo morir porque te quiero.
     
    F I N.
     
     
    August 22

    GRITO

    Grito.
    (Fernán Silva Valdés)
     
     
    Mujer, desde que te amo vivo más en la tierra;
    las huellas de mis pies son más profundas;
    y desde que te amo me duelen dos dolores:
    el dolor de verte y el dolor de no verte.
     
    Por eso en tu presencia no sé como ponerme;
    de aturdido no encuentro posición;
    y mi corazón se agranda de tal modo,
    que al caminar tropiezo con mi corazón.
     
    Yo no sé que hacer;
    me lastima el amor;
    y de un modo tan vivo, de un modo tan duro
    que tengo las manos callosas de ahogar el dolor.
     
    Para bien, para mal, siempre te nombro;
    aunque te bendiga y aunque te maldiga.
    Mi boca necesita de tu nombre
    como de la saliva.
     
    Nombrándote
    mi pena se achica, mi dolor amengua;
    de tanto repetirlo noche y día
    lo siento escrito en la lengua.
     
    Y con todo, sonrío, ¡pero cómo da pena!
    -¡Para qué te abré visto la vez que te ví!-
    Mi sonrisa es forzada y me pesa
    como una cadena;
    y tengo los ojos mellados
    de clavarlos en tí.
     
    F I N
     
     
     
     
     
     
    August 20

    LA ESTRELLA REMOTA.

    La estrella remota.
    (Cesar Casas Medina)
     
     
    Pensar en ti. Solamente en ti.
    A toda hora. A cada instante.
    Jamás he podido
    dejar que un minuto se vaya al olvido
    sin pensar en ti.
     
    Quererte. A ti solamente.
    Quererte, anhelarte, esperarte.
    Soñar con el aura fragante
    de tus sederías...
     
    Concentrar el alma, que vagaba errante,
    en torno de tus elegancias y tus alegrías.
    Quererte. A ti solamente,
    con desvío absoluto
    de todo lo que hay en el mundo.
    Quererte, con cariño inmenso, con amor profundo.
     
    Bucar en tus ojos el alba
    de esta noche eterna... Buscar en tus ojos
    la estrella (tan lejos, tan lejos...)
    que se hunda en el pozo
    de mi vida oscura, y la alumbre,
    y el borde en los bordes oscuros
    un nimbo de vivos reflejos;
    La estrella que duerme en tus ojos
    tan grandes, tan lindos, tan puros;
    la estrella que duerme en tus ojos.
    Tan lejos..., tan lejos.
     
    Y pensar que todo
    no es sino un gran sueño...;
    sombra de quimera, albor de esperanza,
    rosas que la tarde sabe entristecer...;
    Pensarte, quererte,
    buscar en tus ojos la vida,
    y hallar en tus ojos la muerte.
     
    F I N.

    DISTANCIA.

    Distancia.
    (Gustavo Arevalo Pacheco)
     
     
    Lentas..., silenciosas..., se evaporan las horas
    un sopor de nostalgia se apodera de mí;
    en la brisa impalpable de tus tiernas auroras
    perfumados recuerdos sólo van hacia ti.
     
    El reloj inmutable es guardián del olvido,
    y en misterio sumido, recordando el ayer,
    su tictac es tortura y en mi pecho latido;
    sus timbradas campanas, como voz de mujer.
     
    Arrancados del tiempo... inflexibles segundos...,
    corazón lacerado de anhelante esperar,
    es el ave cansada de vagar por los mundos,
    es la frágil gaviota reflejada en el mar.
     
    Una tarde cualquiera ya no vi tu mirada,
    ni tus líricos labios como néctar de flor,
    ni tus blondos cabellos como negra cascada,
    ni el perfume enervante de tu núbil candor.
     
    Se esfumó entre las nubes, como el rayo ligero,
    la esperanza florida de una vana ilusión;
    y el silencio arrancado de tu amor agorero,
    con vapores de olvido me empañó el corazón.
     
    El ayer es abismo que separa y no vuelve,
    o quizá ronda cerca sin poderse ocultar;
    o tal vez entre tules de recuerdos se envuelve
    en la pálida noche que no quiero mirar.
     
    Sólo sé que una estrella alumbróme la vida
    y su estela un momento por mi vida pasó;
    un adios extinguido de silente partida,
    con su mano invisible de mi amor se alejó.
     
    Esas horas que pasan van borrando el presente,
    y el tictac del olvido va en mi pecho muriendo...
    Aunque tu estás lejos, aunque yo estoy ausente,
    con el alma encendida... ¡Yo te sigo queriendo!...
     
    F I N.
     
     
     
     

    TE HABLO DESDE LAS SOMBRAS

    Te hablo desde las sombras.
    (Hilarión Cabrisas)
     
     
    Te hablo desde las sombras donde la luz inquieta;
    ésta que fue incesante pregrina de amor,
    ésta que buscó en todo la palabra secreta;
    la loca de la casa de mi alma de poeta,
    cuya sola alegría fue su propio dolor.
     
    Te hablo desde las sombras. ¿me comprendes ahora?
    ¿me comprendes ahora que no soy carne vil,
    sino espíritu tenue que tu recuerdo implora;
    ahora que sólo existe en el eco que llora,
    en el agua que duerme y en el viento sutil?
     
    Te hablo desde las sombras, con voz que ya no existe,
    con voz que sólo tiene acento para ti.
    Tal vez sin que lo sepas estés un poco triste
    porque, a pesar del tiempo transcurrido, subsiste
    en ti, todo aquel amor supremo que te di.
     
    Te hablo desde las sombras para decirte todo
    lo que nunca te dije, ¡oh augusto Cuasimodo
    que habló siempre en silencio! Lo que siempre calló.
    Ahora lo dire todo, porque ya no habrá modo
    de que dudes que hablo con la unición de mi fe.
     
    Si: mi sombra me escuda. Es como si cerraras
    los ojos a la vida vulgar y me escucharas
    latiéndote en la sangre que va a tu corazón.
    Es como si en la vida de tu vida me hallaras.
     
    Nunca serás tan mía como cuando no exista,
    como cuando en mi vida tu vida subsista
    inexorablemente, como un rito fatal.
    Cuando los muros fríos del yo materialista
    no adviertan la presencia de mi yo espiritual.
     
    Mi sombra luminosa proyectará en tu senda
    la parábola eterna de mi eterno soñar;
    será como un arco iris que a tus ojos se extienda
    y vivirás de nuevo nuestra íntima leyenda,
    y sentirás un ansia suprema de llorar.
     
    Te hablo desde las sombras con todas las ternuras
    que quedaron inéditas entre mis desventuras
    que nunca adivinaste... ¡Nuestra vida fue así!
    Y hoy, que soy apenas una sombra en las sombras,
    habrás de estremecerte si mi sombra te nombra,
    porque aunque ya no existe, ¡Sigo viviendo en ti...!
     
    F I N.
     
     
     

    ELEGIA CREPUSCULAR.

    Elegia Crepuscular.
    (Leopoldo Lugones)
     
     
    Desamparo remoto de la estrella,
    hermano del amor sin esperanza,
    cuando el herido corazón no alcanza
    sino el consuelo de morir por ella.
     
    Destino a la vez fútil y tremendo,
    de sentir que con cada gracia dolorosa
    en la fragilidad de cada rosa
    hay algo nuestro que se está muriendo.
     
    Ilusión de alcanzar, franca o esquiva,
    la compasión que agonizando implora,
    en una dicha tan desgarradora
    que nos debe matar por excesiva.
     
    Eco de aquella anónima tonada
    cuya dulzura sin querer nos hizo
    con la propia delicia de un hechizo
    un mal tan hondo al alma enajenada.
     
    Tristeza llena de fatal encanto
    en el que ya incapaz de gloria y arte,
    ¡qué culpa tengo de quererte tanto!...
     
    Heroísmo de amar hasta la muerte,
    que el corazón rendido te inmolara,
    con una noble sencillez tan clara
    como el gozo que en lágrimas se vierte.
     
    Y en el lenguaje a la vez vulgar y blando,
    al ponerlo en tus manos te diría,
    no sé cómo no entiendes, alma mía,
    que de tanto adorar se está matando.
     
    ¿Como puedes dudar, si en el exceso
    de esta pasión, yo mismo me lo hiriera,
    sólo porque a la herida se viniera
    toda mi sangre desbordada en beso?
     
    Pero ya el día, irremediablemente,
    se va a morir más lúgubre en su calma;
    y más hundida en soledad mi alma,
    te llora tan cercana y tan ausente.
     
    Trágico paso el aposento mide...
    Y allá al final de la alameda oscura,
    parece que algo tuyo se despide
    en la desolación de mi ternura.
     
    Glorioso en mi martirio, sólo espero
    la perfección de padecer por ti.
    Y es tan hondo el dolor con que te quiero,
    que tengo miedo de quererte así.
     
    F I N.

    AL AMOR...

    Al Amor.
    (Manuel Gonzales Prada)
     
     
    Si eres un bien arrebatado al cielo,
    ¿por qué las dudas, el gemido, el llanto,
    la desconfianza, el torcedor quebranto,
    las turbias noches de febril desvelo?
     
    Si eres un mal en el terrestre suelo,
    ¿por qué los goces, la sonrisa, el canto,
    las esperanzas, el glorioso encanto,
    las visiones de paz y de desconsuelo?
     
    Si eres nieve, ¿por qué tus vivas llamas?
    si eres llama, ¿por qué tu hielo inerte?
    si eres sombra, ¿por qué la luz derramas?
     
    ¿Por qué la sombra si eres luz querida?
    si eres vida, ¿por qué me das la muerte?
    si eres muerte, ¿por qué me das la vida?
     
    F I N